La semana de mama: Por el pleno empleo

SG: Mucho me temo que esta semana a mamá le han tocado un nervio gordo…

SB: No sé si alguno lo ignora, pero ella se pasó una tiradita como ama de casa desempleada…

SG: No en España, eh…

SB: … y no es que nosotros nos acordemos mucho, éramos muy pequeños para eso…

SG: Pero precisamente porque ella estuvo en el caso, las declaraciones del presidente de la CEOE la han puesto a tope…

SB: Le salían chispas por los ojos y humo por la nariz…

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Mamá cuando se enfada… es la reina del “evil look”

SG: Bueno, no exageremos, pero un ligero cabreo sí que tenía…

SB: No hacía más que repetir que…

… y con semejante panorama quieren que no sienta ira, si salimos de un dirigente presuntamente corrupto y caemos en uno (censurado)…

SG: Lo de la ira es que le han recomendado relajarse para que no se le crispen los músculos de la espalda…

SB: Y lo otro, hay que ser un poco lerdo para no entender que si existieran realmente opciones compatibles con cuidar de sus familias, la mayoría de la gente que se apunta al paro lo que quiere es currar.

SG: Cuando escucho hablar a los políticos y a estos que nos dirigen, siempre pienso que al menos cuando declaran a la prensa no parecen muy brillantes…

SB: Tendrán eso que llaman talentos ocultos…

SG: O tal vez solamente mucho dinero, quién sabe…

SB: Menos mal que el 1 de Julio fue el día con más “likes” en la historia de este blog y eso la ha vuelto a poner de nuevo contenta…

SG: Y a nosotros también, claro está, no vamos a negar que cuando escribimos nos gusta que nos lean…

SB: Y nos gusta que os guste…

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Con un pie en el mar…

SG: Y estamos casi con un pie en la playa…

SB: Y veremos a los abuelos…

SG: Y además no queda ya casi nada de cole…

SB: Y casi seguro que aprobamos todo…

SG: Aunque en algunos casos sea solamente por los pelos.

SB: Van a tener razón los del cole y el papel de madrastrona en Cenicienta te sienta ni que al pelo…

SG: Calla, enano, y ponte a corregir los ejercicios de lengua antes de que mamá se de cuenta de que estamos de nuevo en internet…

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Reflexión medioambiental…

Este texto lo he encontrado vía internet hace un tiempo y lo uso sin dar referencias, porque no las pude encontrar en su momento. Simplemente lo he pulido un poquito estilísticamente y os lo dejo porque da que pensar y creo que realmente, aquí está la clave del ahorro energético. Si consumieramos lo que consumíamos antes, en los años ochenta del siglo pasado (ay, qué mayor me siento cuando puedo decir cosas así) las necesidades energéticas del primer mundo serían sostenibles, el problema climático sería menor y además, no creo que sea un retroceso a la edad de piedra como proponen algunos de los que dicen que los que nos preocupamos un poquito por la ecología somos utópicos o reaccionarios: yo, al menos, no recuerdo haber vivido en aquellos tiempos en una cueva sin luz y sin comodidades (y sí SM, esta es la razón por la cuál nunca tendremos una secadora). Pensad, hay muchas cosas que damos por supuestas y podrían ser de otra manera, más amigable para el medio ambiente. Y ahora que se nos vienen las Navidades encima, igual conviene recordarlo.

En la fila del supermercado, el cajero le dice a una señora mayor que debería traer su propia bolsa, ya que las bolsas de plástico no son buenas para el medio ambiente.
La señora pide disculpas y explica: “Es que no había esta moda verde en mis tiempos.”
El empleado le contestó: “Ese es ahora nuestro problema. Su generación no puso suficiente cuidado en conservar el medio ambiente.”

“Tiene razón: nuestra generación no tenía esa moda verde en esos tiempos. En aquel entonces, las botellas de leche, las botellas de gaseosa y las de cerveza se devolvían a la tienda. La tienda las enviaba de nuevo a la fábrica para ser lavadas y esterilizadas antes de llenarlas de nuevo, de manera que se podían usar las mismas botellas una y otra vez. Así, realmente las reciclaban. Pero lleva razón, no teníamos esta moda verde en nuestros tiempos. Subíamos las escaleras, porque no había escaleras mecánicas en cada comercio ni oficina. Íbamos andando a las tiendas en lugar de ir en coches de 300 caballos de potencia cada vez que necesitábamos recorrer 200 metros. Pero tiene Vd. toda la razón. No teníamos la moda verde en nuestros días. Por entonces, lavábamos los pañales de los bebés porque no los había desechables. Secábamos la ropa en tendederos, no en secadoras que funcionan con 220 voltios. La energía solar y la eólica secaban verdaderamente nuestra ropa. Los chicos usaban la ropa de sus hermanos mayores, no siempre modelitos nuevos. Pero está en lo cierto: no teníamos una moda verde en nuestros días. Entonces teníamos una televisión, o radio, en casa, no un televisor en cada habitación. Y la TV tenía una pantallita del tamaño de un pañuelo, no una pantallota del tamaño de un estadio de futbol. En la cocina, molíamos y batíamos a mano, porque no había máquinas eléctricas que lo hiciesen por nosotros. Cuando empaquetábamos algo frágil para enviarlo por correo, usábamos periódicos arrugados para protegerlo, no cartones preformados o bolitas de plástico. En esos tiempos no arrancábamos un motor y quemábamos gasolina sólo para cortar el césped; usábamos una podadora que funcionaba a músculo. Hacíamos ejercicio trabajando, así que no necesitábamos ir a un gimnasio para correr sobre cintas mecánicas que funcionan con electricidad. Pero claro que está Vd. en lo cierto: no había en esos tiempos una moda verde. Bebíamos del grifo cuando teníamos sed, en lugar de usar vasitos o botellas de plástico cada vez que teníamos que tomar agua. Recargábamos las estilográficas con tinta, en lugar de comprar una nueva y cambiábamos las cuchillas de afeitar en vez de tirar a la basura toda la maquina afeitadora sólo porque la hoja perdió su filo. Pero,eso sí, no teníamos una moda verde por entonces. En aquellos tiempos, la gente tomaba el tranvía o el autobús y los chicos iban en sus bicicletas a la escuela o andando, en lugar de usar a su mamá como taxista las 24 horas. Teníamos un enchufe en cada habitación, no un regleta de enchufes para alimentar una docena de artefactos. Y no necesitábamos un aparato electrónico para recibir señales desde satélites situados a miles de kilómetros de distancia en el espacio para encontrar la pizzería más próxima. Así que me parece lógico que la actual generación se queje continuamente de lo irresponsables que éramos los ahora viejos por no tener esta maravillosa moda verde en nuestros tiempos.”

Sinceramente una historia que da para pensar… Normalmente se le echa la culpa a nuestras anteriores generaciones de el daño ambiental que hay ahora, pero después de leer esto, aún lo crees? No seremos nosotros los que con tanto avance estaremos cargándonos el medio ambiente en vez de sanearlo????…

Por cierto, si alguien conoce al autor, que le felicite de mi parte, la fabulita es simple, pero con miga.

La semana de mama: Semana fantástica

SB: Es como muy contradictorio, ¿no?

SG: Sí, lo es… y además da un poco de yuyu… Comprendo perfectamente que mamá esté mosqueada con el trato que se le da al problema del a emigración en Europa… porque a lo mejor es verdad eso de que no hay espacio para todos y que hay que poner reglas y bla,bla,bla… que dicen muchos mayores… Pero algunas actitudes llegan a la categoría del insulto por desidia…

SB: Mamá dice que son temas complicados… y si no lo entienden ni papá, ni ella…

SG: No deja de ser duro que la vida humana valga tan poco, que sólo el dinero nos dicte su valor…

SB: Y también no deja de ser contradictorio que la otra noticia de la semana sea que por fin hemos reservado las vaciones en Disneyland Paris…

SG: También no, no… se dice tampoco… Bueno, en eso nos parecemos a los periódicos, tranquilo… Gran tragedia, seguida de un anuncio para comprar productos de luxe… simplemente somos hijos de la sociedad a la que pertenecemos, con todos y cada uno de sus síntomas de esquizofrenia…

SB: ¿Tendríamos que no alegrarnos de Disney?

SG: No sé… a ella le parece que nos hemos alegrado poco, dice que no apreciamos lo que tenemos, pero es que yo no estoy por hacer el show para que se monte un viral con nosotros, como el de esta niña…

SB: Yo me alegro, pero me gustaría mucho más que se pudiera quedar en casa más tiempo…

SG: Que yo soy la única de mi clase en los campamentos urbanos en los días de puente.

SB: Tssschhh, calla, que igual te hace calcular algo como cuando el otro día le dijiste que J. era afortunada porque su papá le compra todas las semanas un juguete y te hizo multiplicar los tres euros por 52 y ver cuánto dinero era y luego dividir lo de Disney entre cuatro para ver que con el dinero de los juguetitos da para eso y para más…

SG: Es verdad… estoy hasta las narices de tener una madre que usa cada oportunidad que encuentra para educarme… mami, mira este vídeo y aplícate el cuento…

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SB: Yo creo que ella lo hace con la mejor intención… simplemente es cabezona y dura, pero no tenemos otra mejor… ya la viste el sábado, con un dolor de cabeza que se caía y no paró hasta terminar sus deberes.

SG: Casi mejor, mami, si lees esto, que sepas que te echamos mucho de menos cuando pensamos en tí y que esperamos que llegues mañana para darte un beso grandísimo…

SB: ¡Eso!

Hablando de trabajo

Empecemos por decir que creo que hay cuatro tipos de personas en este mundo:

  1. Los que saben lo que quieren hacer en esta vida desde su más tierna infancia y encima son capaces de encontrar trabajo en ello (y me dan mucha envidia).
  2. Aquellos que encuentran algo en mitad de su vida y más o menos son felices con lo que tienen.
  3. Aquellos que tienen claro lo que les gustaría hacer, pero no encuentran la manera de pagar las facturas con ello…
  4. Y el cuarto grupo: a los que llegados los veinte, nos dicen que a los treinta lo veremos más claro y llegados los cuarenta, comprendemos con pánico que sabemos muchas de las cosas que definitivamente NO nos gusta hacer, pero no estamos más cerca de descubrir nuestra vocación de lo que estábamos hace veinte años…

Los que me conocéis sabéis que llevo tiempo descontenta e insatisfecha con el tema del trabajo. En estos casos, como en los de las relaciones de pareja, no creo que toda la culpa sea de mi puesto o de la empresa… también contribuye mi pertenencia a ese segmento de la población que no tiene ni pajolera idea de lo que quiere hacer con su vida e incluso cuando le preguntan en esos seminarios de motivación sesudos qué es lo que haría si dispusiera de un millón de euros, a lo más que llegan es a quedarse en blanco. Por eso mensajes como éste que sigue, me desaniman bastante:

A mí al menos, no me parece tan fácil como a este tipo del vídeo… Seamos honestos, si SB me dice mañana que quiere dejar el instituto para ser parte de una boy-band, no podría decirle con todo mi corazón que siga sus sueños… entre otras cosas porque lo que pienso es que la demanda de cantantes adolescentes es limitada y que la adolescencia tiene también un cierto límite y la idea de mi hijo acabando como una Miley Cirus en versión masculina, me horroriza…

Estoy mucho más cerca de la visión que se da en este artículo, que precisamente me ha mandado una compañera de trabajo que se redujo la jornada sin una razón “aparente” para hacerlo: que no existe trabajo suficiente para ocupar a todo el mundo y que para evitar una especie de revolución se ha inventado una serie de trabajos perfectamente prescindibles. Así que mientras el sistema no cambie, estamos condenados (o al menos ese 90% que nunca conseguiremos ser Robbie Williams) a realizar trabajos que no van a terminar de convencernos. 

No todo va a ser negativo. Me quedo sin lugar a duda con la visión de este otro tipo (lo siento, ésta no la he encontrado en español, pero los cinco puntos que da los traduzco abajo):

  1. Ten claro por lo que estás trabajando (aunque sólo sea por el dinero para conseguir otras metas).
  2. Es mejor ser cola de león que cabeza de ratón (vamos, que mejor ser becario de la empresa de tus sueños que jefe de una que no tragas).
  3. Recuerda siempre que la hierba parece más verde al otro lado de la valla (o que el trabajo de otros siempre parece mejor que el tuyo).
  4. Reflexiona sobre el efecto positivo de tu trabajo.
  5. Mantén tu integridad y tus valores.

Y si de verdad en el lugar de trabajo en el que estamos, el puteo es tan constante que no se puede aguantar, siempre es mejor largarse con mucho estilo…