Nieve en los tejados

Seguimos con el recorrido por el barrio. Creció en la época en que la Aldea era un floreciente centro industrial, a finales del siglo XIX. En mi barrio quedan todavía muchas villas que fueron construidas en esa época y que han sido rehabilitadas. Es un tipo de arquitectura muy serena y elegante: todas las casas tienen un cierto aire familiar pero una personalidad propia. Los pequeños detalles que marcan la diferencia entre una casa y otra son diferentes ventanas, elementos arquitectónicos diferentes como gabletes, contraventanas, paneles…

Me encanta el contraste entre la nieve y las típicas tejas de pizarra en la foto de esta semana.

 

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El barrio

Muchas me habéis preguntado que cómo teniendo en cuenta el tamaño de esto siempre estoy hablando de mi Aldea. Hay varias cosas que diferencian la gran ciudad de una aldea, pero una de las que me parecen principales, son los jardines abiertos a la calle. En ese sentido hay muchos barrios en todas las ciudades (Berlín como ejemplo más cercano) que siguen teniendo un carácter aldeano considerable.

Mi barrio es un sitio donde hay pocas farolas, muchas vallas, el pavimento está claramente sobrepasado por la naturaleza y hay muchos, muchos niños. Es un barrio estupendo para vivir con las familias. Ahora estos jardines están aparentemente desiertos, durmiendo un sueño profundo debajo de la capa de nieve. Pero en primavera se llenarán de niños, de grupos de amigos haciendo fogatas o barbacoa. Los jardines son como células aisladas pero capaces de comunicar las unas con las otras, llenando de vida este lugar.
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La vida en invierno

Vivo en un entorno realmente privilegiado. A diez minutos en tranvía un centro urbano histórico, con ópera, dos orquestas filarmónicas con fama internacional y varios museos con obras de arte de primer orden. Diez minutos en la dirección contraria y estoy metida en un maravilloso bosque en el que salimos mucho a pasear.

La nieve y el hielo no detienen la vida en invierno. Aquí hay un dicho, “no existe el frío, sino la ropa poco adecuada”. Al principio no podía salir sin que se me helasen los pies, pero a todo se acostumbra una también…

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