Experimentos con luz y espumas

La Aldea tiene también rincones con poco encanto. Hay partes enteras que resultaron bombardeadas en la guerra y que fueron reconstruidas en los años 60 con edificios hechos con cemento armado. Feos, definitivamente feos. Lo más curioso es que incluso en un ambiente que no es precisamente lo más agradable estéticamente hablando, hay lugares que tienen un encanto especial, o en los que se puede apreciar algún detalle que los hace únicos e interesantes. Eso ocurre con este complejo de apartamentos, situados al lado del río. De día son una serie de torres feas, sin mucho encanto, pero cuando por la noche jugamos con la luz, resultan completamente diferentes:

 

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Y si me parece que tienen un encanto especial, es porque desde la primera vez que lo ví, me ha recordado a algo que durante mucho tiempo fue una parte importante de mi vida: la ciencia. No es broma, observad la foto de abajo y comparadla con la de arriba. Simplemente jugando con la luz, a veces se pueden conseguir estas cosas.

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Luz de gas

La primera vez que uno camina por las calles de mi barrio, prácticamente a oscuras, casi cuesta creer que la aldeíta fue una de las primeras ciudades alemanas con alumbrado público urbano. En el siglo XIX, las farolas eran casi todas de luz de gas y hasta hace algunos años muchas de ellas seguían alumbrando con este método. Hoy casi todas están convertidas para funcionar con electricidad, pero se ha mantenido su estética de hierro forjado y los diseños originales de la época en que por primera vez “vieron la luz”.

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Nieve en los tejados

Seguimos con el recorrido por el barrio. Creció en la época en que la Aldea era un floreciente centro industrial, a finales del siglo XIX. En mi barrio quedan todavía muchas villas que fueron construidas en esa época y que han sido rehabilitadas. Es un tipo de arquitectura muy serena y elegante: todas las casas tienen un cierto aire familiar pero una personalidad propia. Los pequeños detalles que marcan la diferencia entre una casa y otra son diferentes ventanas, elementos arquitectónicos diferentes como gabletes, contraventanas, paneles…

Me encanta el contraste entre la nieve y las típicas tejas de pizarra en la foto de esta semana.

 

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El barrio

Muchas me habéis preguntado que cómo teniendo en cuenta el tamaño de esto siempre estoy hablando de mi Aldea. Hay varias cosas que diferencian la gran ciudad de una aldea, pero una de las que me parecen principales, son los jardines abiertos a la calle. En ese sentido hay muchos barrios en todas las ciudades (Berlín como ejemplo más cercano) que siguen teniendo un carácter aldeano considerable.

Mi barrio es un sitio donde hay pocas farolas, muchas vallas, el pavimento está claramente sobrepasado por la naturaleza y hay muchos, muchos niños. Es un barrio estupendo para vivir con las familias. Ahora estos jardines están aparentemente desiertos, durmiendo un sueño profundo debajo de la capa de nieve. Pero en primavera se llenarán de niños, de grupos de amigos haciendo fogatas o barbacoa. Los jardines son como células aisladas pero capaces de comunicar las unas con las otras, llenando de vida este lugar.
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La vida en invierno

Vivo en un entorno realmente privilegiado. A diez minutos en tranvía un centro urbano histórico, con ópera, dos orquestas filarmónicas con fama internacional y varios museos con obras de arte de primer orden. Diez minutos en la dirección contraria y estoy metida en un maravilloso bosque en el que salimos mucho a pasear.

La nieve y el hielo no detienen la vida en invierno. Aquí hay un dicho, “no existe el frío, sino la ropa poco adecuada”. Al principio no podía salir sin que se me helasen los pies, pero a todo se acostumbra una también…

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Bienvenidos a mi Aldea

Bienvenidos a mi Aldea. En realidad es una capital de provincia con más de medio millón de habitantes, pero es un sitio que nunca ha perdido ese espíritu de provincia, de lugar pequeño que acompaña a los sitios tranquilos. Durante 52 Semanas voy a fotografiar los rincones secretos de este lugar, siguiendo también los temas técnicos propuestos por @mesbayan de la Tallerería Fotográfica.

Así que mantened los cinturones abrochados hasta que hayamos tocado tierra. La primera visión en este pequeño mundo es la de las fábricas de semiconductores que proporcionan trabajo directo e indirecto a aproximadamente un tercio de la población. Es posible que parte de los chips que mueven el avión que me traen también hayan sido fabricados aquí mismo…

 

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