Ser madre

Han pasado doce años pero todavía recuerdo el día por estas fechas en que SM y yo nos enteramos de que íbamos a ser padres. En realidad la única diferencia entre el día anterior y aquel había sido que de repente un pensamiento idealizado se había convertido en una especie de futuro perfecto. Recuerdo mi sensación de alegría mezclada con un terrible miedo que me invadió en aquel momento. La misma sensación básica que sigo teniendo día a día en relación con la maternidad.

Ser madre es vivir en la cuerda floja. Un trabajo directivo de 24 horas al día y 7 días a la semana. No hay días libres. No hay fiestas. Es un trabajo que dura toda la vida, hasta el momento en que tú exhalas el último suspiro; o hasta que la vida te parte un trozo de alma y te condena a seguir viviendo sin él. Incluso en las pocas ocasiones en que tus hijos están fuera de tu control directo, los sientes como responsabilidad tuya. No dejas de sentirlos como responsabilidad tuya cuando crecen, a pesar de que resulta necesario darles espacio y tiempo para que empiecen a construir una responsabilidad propia. Decidirte a ser madre es decidir amar a un ser hasta lo infinito, alimentarle, cuidarle, enseñarle y estar ligada a él. Pensarte responsable de todos sus malos comportamientos, preguntarte por qué no han aprendido las cosas que se suponen que les han enseñado… Estar siempre al filo de la navaja. Saber que vas a sacrificar muchas cosas por ellos. Si decides quedarte en casa, serás criticada por decidir poner tu dinero donde está tu corazón. Si compaginas la maternidad con una carrera laboral, salvo en un reducido número de casos, si tienes familia siempre se va a cuestionar tu compromiso con lo laboral. Habrá noches en que no dormirás, pensando si deberías cancelar la agenda del día siguiente por esa tos que escuchas al otro lado del pasillo. Y otros días en que te sentarás culpable en la oficina sabiendo que tu hijo enfermo está siendo cuidado por manos ajenas. O terriblemente agradecida a tu propia madre, ya que sin ella no podrías estar en esos momentos trabajando.

Opera_SN

Momento orgullo: si están ahí interesados mirando, es que algo he hecho bien…

Los hijos son el espejo de todas tus malas virtudes, pero en el fondo también lo son de tus sueños y tus esperanzas. Es necesario comprender que el camino de sus sueños no siempre va a ser el mismo que el que tú te habías imaginado. Pero creo que el de nuestras esperanzas sí coincide: espero que los Supernenes sean felices, sean buenas personas y hagan de este mundo un lugar un poco mejor para ellos mismos y para todos aquellos que les rodean. Creo que no es mucho pedir y creo que de momento, la semilla que veo crecer en ellos, promete buena cosecha si la cosa no se tuerce.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s